
Muchacha, muchacho, quien seas (que no te veo muy bien con la luz de la caverna) ¿qué te parece si a partir de mañana no tuvieses que comer? Imagínate, ya no tendrías hambre en ningún momento, tendrías todo el tiempo del mundo… Bueno, no, porque yo sé que, a tu edad, dedicas más tiempo (aunque pienses que no) a pensar en el sexo, así que también te ofrezco la posibilidad de quitarte de encima esa carga. Sin necesidades, ni alimentarias ni sexuales… todo el tiempo para ti, no tendrías que trabajar, ni estresarte, ni preocuparte de tu aspecto, ni, ni…
¿Aceptarías la oferta? ¿No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita, como cree Epicuro? (piénsalo –con la cabeza (la de arriba, la que está debajo de la gorra)-)