viernes, 11 de diciembre de 2009

Perdonad las molestias


¡ FELIZ







NAVIDAD












(Cada cinco segundos muere en el mundo un niño de hambre)
¿Qué es lo que hay que celebrar? Y ¿cómo?

Responsalibertad

Se dice que no hay libertad sin responsabilidad, y a la inversa. Pero ¿qué quiere decir eso?
¿Qué es ser responsable (de algo, de lo que haces)?






Y, ya puestos, y aunque parezca un trabalenguas, contestad también a esto:

¿somos responsables de ser responsables? ¿Somos libres de ser libres?

¿somos responsables de ser libres? ¿somos libres de ser responsables?

(o sea, ¿has elegido tú ser tú? Y,

-si lo has hecho ¿puede nadie juzgarte?

-¿y si no lo has hecho (si no te has elegido a ti mismo), puede alguien juzgarte?

sábado, 28 de noviembre de 2009

¿Prisioneros en nosotros mismos?

Espelunca.- ¿Has decidido ya lo que vas a hacer, Covadonga?
Cova.- No, no lo he decidido del todo.
Madriguero.- ¿Qué más te da lo que decidas, si según tus creencias lo que elijas ya está escrito?
Cova.- ¿Qué dices?
M.- ¿No eres tú creyente?
Cova.- Sí, ¿y qué?
M.- ¿No dice vuestra creencia que nos ha creado un Dios todopoderoso y que lo sabe todo?
Cova.- Sí.
M.- Entonces, hagas lo que hagas él lo sabe, y como te creó él, decidió por ti lo que ibas a hacer.
Cova.- No tiene por qué ser así. Que él sepa lo que voy a hacer no quiere decir que no lo elija yo. ¿Tú no crees que somos libres?
M.- Lo que sé es que, si hubo un ser todopoderoso que lo hizo todo, es imposible.
Espelunca.- Oye, Madriguero, ¿tú no me has dicho otras veces que crees que somos un montón de partículas muy pequeñitas, electrones y cosas así?
M.- Claro.
Espe.- Y ¿saben esas partículas lo que hacen? ¿Tienen libertad?
M.- No.
Espe.- Entonces, según tú, tampoco somos libres. Por ejemplo, ¿qué puede hacer una persona más que lo que viene en sus genes y lo que se encuentra en el medio en que se desarrolla?
M.- Poca cosa…
Espe.- Más bien, nada de nada. Pero encima, según tú, todo lo que hacemos es el resultado de seres totalmente inconscientes, más tontos que una piedra, por decirlo así. Por lo menos Cova cree que estamos fabricados con inteligencia…
M.- Bueno, a lo mejor puedo decir algo parecido a Cova: aunque todo esté predeterminado por las leyes naturales, a mi nivel sí que puedo elegir. Pero ¿y tú? ¿No dices tú a menudo que crees que las personas no hacen mal adrede?
Espe.- Eso digo.
Cova.- ¡Vaya que no! ¡Claro que hacen mal a posta!
Espe.- Yo creo, Cova, que cada uno hace lo que cree que es mejor, según le dice su cabeza.
Madriguero.- El caso es que, entonces, según tú, tampoco somos libres ¿no?
Espe.- Bueno, libres de hacer cualquier cosa, no, sino sólo de hacer lo que nos parece bien. Pero siempre que le doy vueltas a esto acabo preguntándome: ¿qué es realmente ser libre? Porque usamos la palabra sin saber bien lo que queremos decir ¿no os parece?
Cova y Madriguero.- Puede ser. Y ¿qué significa, según tú, ser libre?

¿Qué significa, según tú, ser libre?

En el diálogo aparecen tres tipos de determinismo, el “teológico”, el físico y un tipo de determinismo psicológico. ¿Qué se te ocurre que se puede contestar a cada uno? ¿Qué opinas tú, somos libres, o sólo nos lo parece?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Antes de nacer, ¿antes de ser?

Aunque ya hemos dejado el tema, os pongo aquí, como os prometí, unos vídeos en que se muestran las fases del embarazo y desarrollo embrionario.

La mejor de todas estas presentaciones es la tercera, de National Geographic, pero son once vídeos. Os pongo el primero y, si queréis verlos todos, tendríais que ir buscando los relacionados, con el título "en el vientre materno 1/2" y luego 1/2, etc.






martes, 17 de noviembre de 2009

¿El corazón o la cabeza?

Dos compañeras, Aida y Ana María, de 4º B, escribieron hace un tiempo una continuación de la historia de Espelunca y Dolores (¿os acordáis?). Es un auténtico culebrón. La he reservado hasta ahora, porque creo que viene más a cuento. Leedla y decidme: ¿qué papel hay que darle a la razón y a los sentimientos y las emociones en nuestras decisiones y actos?

Dolores y Espe quedaron varios días para ir al cine, a cenar, a pasear, ir a tomar un café al bar de la esquina de la casa de Dolores, se hicieron íntimas amigas, porque se dieron cuenta que tenían muchísimas cosas en común. Con el tiempo se dieron cuenta de que se gustaban mutuamente y empezaron una relación.
Un día a Dolores le llego un mensaje al móvil de Pedro, pidiéndole perdón por haberla humillado… pero Dolores le contesto que el daño que le hizo no se olvidaba con un simple perdón, que si de verdad estaba arrepentido que se lo demostrara por hechos no por palabras, pero que ella con él solo quería ser su amiga porque ella amaba a Espe.
Pasaron seis meses y Dolores empezó a tener problemas porque se dio cuenta que le gustaba a la vez Pedro y Espe. Se enteró cuando Pedro empezó a ser muy amiguito de Espe, salían juntos, hablaban por el móvil…
Espe empezó a notar rara a Dolores y le pregunto qué le pasaba, que por qué estaba tan rara con ella y Dolores le contesto que estaba liada, porque a ella le quería pero no tanto como a Pedro. Que se dio cuenta de eso cuando ella empezó a quedar con él… al principio no le sentaba mal que fueran amigos pero que al final empezó a tener celos de ella, porque pasaba mucho rato con él y porque Pedro solo era para ella y porque lo conocía desde hace tiempo y nunca había estado tan unida a ella como lo estaban ellos. Espe se molesta y le pide a Dolores que se aclarase y cuando lo tuviera todo claro que le llamara y se lo dijera, porque ella no quería perder su tiempo con una persona que no la quiere y luego iba a ser mas duro para ella porque contra mas tiempo pasaba con ella mas le quería.
Pasan unos cuantos días y Dolores llama a Espe diciéndole que si podían quedar para hablar, que ya lo tenia claro, entonces quedaron en el bar de siempre. Por la tarde estando ya en el bar, se pidieron un café y Dolores empezó a contarle que lo sentía mucho pero que en realidad a quien quería era a Pedro, que se dio cuenta desde que empezó todo aquello… también le dijo que había pasado momentos inolvidables con ella y por eso le gustaría que quedaran como amigas, Espe le dijo que le comprendía, y que podían seguir siendo amigas.
Dolores le dijo a Pedro que le perdonaba y que le quería. Entonces empezaron a salir, pasaron unos años, ven que su relación iba en serio y querían ir a más. Entonces Pedro le propuso que se fuera a su casa a vivir, ella aceptó. La madre de Dolores no estaba muy de acuerdo con que su hija se fuera a vivir con Pedro, porque no le hacia mucha gracia Pedro.
Cuando Carmen la madre de Dolores venia de hacer la compra vio a Pedro abrazando cariñosamente a Espe y después le dio un beso en los labios. Si a Carmen ya no le iba a creer porque su hija estaba muy enamorada de el. Carmen llega a casa de su hija y le dice que no le conviene ese chico y que no es bueno para ella, a Dolores le da igual lo que le diga su madre porque ella está enamorada de él.
Llevan un tiempo viviendo y Pedro empieza a tratar sin respeto a Dolores porque es muy celoso, no quiere que tenga amigos, no quiere que se acerque a chicos, que siempre vaya donde el vaya y que siempre le tiene que decir a dónde va. Dolores esta muy cansada de esta situación y se da cuenta de lo que le dijo su madre, entonces va a casa de su madre y se lo cuenta y que ella tenia razón. Entonces, Carmen le contó que un día ella vio a Pedro besándose con Espe, que lo mejor que debía hacer es que lo dejara, que le denunciara por malos tratos y que hablara con Espe para que llevara precaución por si acaso a ella también llegara a pegarle.
Dolores llama a Espe y quedan en el bar de siempre le cuenta que Pedro le trataba mal y que llevara cuidado, que ella sabia que se veía con su novio a escondidas y que había caído muy bajo haciendo eso. Espe le dice que no sabía que ella estaba con él, porque Pedro le dijo que lo dejaron hace tiempo. Las dos se quedaron pensando y dijeron a la vez: ¡que fuerte! ¡nos ha tomado el pelo a las dos!, menudos…
Espe y Dolores volvieron a ser amigas y dejaron atrás todo los malos rollos, mientras que Pedro se metió en la mala vida, con las drogas, la bebida…. CONTINUARA

Ana Mª Nolasco Gallego 4ºB
Aida Estevan Vidal 4ºB


viernes, 30 de octubre de 2009

¿Cuándo empiezan las personas y quién es responsable de ellas?

Covandoga.- Espe, ¿puedo hablar contigo?
Espelunca.- ¡Claro! ¿Oye, Cova, qué te pasa? No tienes buena cara.
Cova.- Tía, no me viene la regla…
Espe.- ¿Qué? Y… ¿puedes…?
Cova.- Sí… puede que sí, he estado con un chico…
Espe.- Bueno… no te preocupes, es muy difícil… ¿lo has hecho varias veces, sin condón?
Cova.- Sí. Y ahora estoy cagada de miedo.
Espe.- Te entiendo.
Cova.- ¿¡Qué hago!?
Espe.- Puf, no sé, no tengo ni idea, tendría que pensarlo. ¿Por qué no se lo cuentas a tus padres?
Cova.- ¡No! ¡No!
Espe.- Pero si parecen muy comprensivos…
Cova.- Sí, pero son muy creyentes. Además, nunca he hablado con ellos de esto… bueno, una vez con mi madre, pero me dio mucho corte, y a ella más. ¿Y si estoy… embarazada?
Espe.- No te preocupes, todo tiene alguna solución. En el peor de los casos siempre puedes abortar. Ahora, creo, según la nueva caverniley que ha salido o va a salir, no se lo tienes por qué contar a tus padres, si no quieres.
Cova.- No, no… yo creo que sí que se lo contaría, claro.
Espe.- Además, aunque al principio se mosquéen, luego te ayudarían.
Cova.- A lo mejor, pero les hago una buena faena, porque están totalmente en contra del aborto, ya sabes que son muy creyentes.
Espe.- Sí, bueno, pero estamos hablando de ti, no de tus padres. Además, a muchos creyentes no les importa decir una cosa y hacer otra, si no ¿por qué apoyan guerras, desigualdades y mil cosas más?
Cova.- Lo que pasa es que… yo también he dicho siempre que el aborto es un crimen.
Espe.- Ya…
Cova.- ¿Tú qué crees?
Espe.- Uf, no lo tengo nada claro. Lo que está claro es que para ti, ahora, tener un hijo es una buena… putada, ¿no?
Cova.- ¡Hombre, claro! Pero ¿y si el resto de mi vida me la paso pensando que maté a mi hijo?
Espe.- La verdad es que te entiendo. Un amigo mío dice que un embrión no es una persona, igual que una bellota no es una encina. Un embrión no piensa, no tiene conciencia. Así que te lo puedes quitar como te quitas una espinilla.
Cova.- ¡Pero es un ser vivo!
Espe.- ¿Y qué? También es un ser vivo el pollo que te vas a comer hoy. Lo importante es si es una persona o no, (y si tienes tú que hacerte cargo de ella…)
Cova.- Y eso ¿quién lo dice? ¿Cómo se sabe? ¡tampoco las personas que están en coma piensan, y siguen siendo personas! Leí una vez que algunas civilizaciones creían que uno no es persona ni siquiera aunque haya salido del vientre de su madre, hasta que no se le aceptaba en la sociedad, y se cargaban a los niños bastardos, por ejemplo. ¿Eso no es una barbaridad?
Espe.- Desde luego, por lo menos para mí. Pero yo creo que un feto de unos días o semanas no se parece en nada a un niño, bueno, en muy poco. Se parece más a un ratón.
Cova.- ¿Qué dices? ¡Tiene todos los órganos, aunque poco desarrollados! Además, si le dejas, desde el primer día, se convertirá en un ser humano. ¡Imagínate que te hubiesen abortado a ti, cuando tenías un día en el vientre!
Espe.- Cova, pero también me puedo imaginar que no hubiese nacido porque mis padres hubiesen hecho lo que debías haber hecho tú, o sea, tomar precauciones, cuando te acostaste con…
Cova.- Ha sido… con… Rama, mi amigo, el que estuvo en mi casa.
Espe.- Tienes buen gusto. Oye ¿le has dicho a él algo?
Cova.- No, tía, hasta que no lo tenga claro… ¡está en su país! Pero es un chico muy responsable, no sé qué diría… Creo que en su religión son contrarios al aborto, también.
Espe.- Pues eso, lo que te decía, que si se hubiesen puesto condón mis padres, yo no estaría aquí, ¿eso quiere decir que ponerse un condón es asesinar a millones de personas, los espermatozoides y al óvulo?
Cova.- No, claro. Menudo lío.
Espe.- Desde luego.
Cova.- Felisa dice que ella no lo dudaría, ni tendría remordimientos: abortaría y punto. Yo no sé. Lo que sí sé es que no sé que voy a hacer como sea que sí estoy embarazada.
Espe.- No te preocupes, que seguro que es que no estás.
Cova.- Pues tengo otros síntomas, porque llevo dos días o tres que me dan mareos, y me noto… distinta.
Espe.- ¡Jo! La verdad es que estás en un buen lío. Cuenta con mi ayuda en todo lo que necesites. ¿Por qué no vamos al médico? ¿Por qué no se lo dices a tu madre?
Cova.- Sí, creo que voy a hacer eso… a ver si tengo valor. ¡Ahora es una de esas veces que me gustaría oír buenos consejos!

¿Qué consejo le darías tú? ¿Cómo se lo razonarías?

jueves, 29 de octubre de 2009

¿Son Personas los Animales?

¿Son PERSONAS los (algunos) ANIMALES?




¿Deben tener DERECHOS? ¿Cuáles? ¿Por qué?



viernes, 23 de octubre de 2009

¿Podría una Máquina ser Persona?



















¿Podría una MÁQUINA ser PERSONA?

martes, 13 de octubre de 2009

¿Quién hace más el indio?

Aquí tenéis dos presentaciones de la Carta del Jefe Indio Seattle al presidente de los Estados Unidos. (Para ver la continuación y final de la segunda presentación tenéis que buscarla en videos relacionados -se titula "Carta del jefe Seattle a Franklin Pierce (1854), Segunda Parte". No sé por qué no se deja traer aquí)






Los indios ven y valoran las cosas de manera diferente a nuestro modo occidental de verlas y apreciarlas.
¿Qué valores tenemos en común, pieles rojas y rostros pálidos? ¿Qué podríamos aprender de ellos? Y ¿ellos de nosotros?

jueves, 8 de octubre de 2009

Natural y bueno

Madriguero.- Gracias, Espe, por acompañarme de paseo, sé que tenías cosas que hacer.
Espelunca.- Hay que cuidar las amistades ¿no? Además, me daba mucho muermo quedarme en casa hoy…
Madriguero.- ¿Quieres que vayamos a las cuevas de pinturas?
Espe.- Vale. Y luego he quedado para cenar con Dolores y Cova. ¿Te vienes?
Madriguero.- Bue… bueno, ya veré, sí, puede que sí… Oye ¿Qué pasa ahí?
Espe.- ¿Dónde?
Madriguero.- Ahí, en ese árbol, ¿no ves a esos niños? ¡Vamos a ver! Oye ¿qué hacéis?
Caverniño 1.- Este pájaro, que se ha caído del árbol.
Caverniño 2.- ¡Tiene rota una pata!
Caverniño 3.- ¡Este quiere matarlo!
Madriguero.- ¿Qué dices? ¡Ni se te ocurra!
Caverniño 1.- ¿Por qué?
Madriguero.- ¡Es un ser vivo! Tenemos que curarle la patita y devolverlo al nido, o criarlo nosotros.
Caverniña.- ¿Se puede curar la patita?
Madriguero.- ¡Claro! Mi tío es caverterinario. Traedlo, vamos a ver.
Caverniño 3.- ¡Yo sé dónde vive! ¿Nos dejas que se lo llevemos nosotros?
Madriguero.- Vale… pero tratadlo bien ¿eh? ¡Que no me entere que le ha pasado nada! [los niños se van con el pajarillo]
Espe.- A ver, Madriguero, ¿por qué haces esto?
Madriguero.- ¿Cuidar al pajarillo? ¿Cómo no voy a hacerlo?
Espe.- ¿Crees que es malo para un pájaro que se le rompa una pata?
Madriguero.- Ya veo por dónde vas… ¿Que si es bueno, dices? Es natural, tan natural como si no se la rompe ¿no?
Espe.- Todo lo que pasa es natural, claro, pero para el pájaro es malo, creo yo, porque sin la pata es difícil que siga siendo un pájaro. No digamos si le falta la cabeza… ¿Crees que el cáncer no es ni bueno ni malo? ¿No es malo que un niño nazca sin brazos, o con retrasos mentales?
Madriguero.- Hombre, suena fuerte. Pero es porque todos los seres vivos quieren vivir.
Espe.- Pues muy bien. O sea, que todos creen que es bueno vivir. Y resulta que también quieren ser felices, y no sufrir dolor, y así con todo. ¿Cómo llamarías a alguien que, sin ningún motivo aparente, se hace daño? ¿No diríamos que es un pobre loco?
Madriguero.- ¿Un masoca? ¿Por qué va a ser un loco, porque no le gusta lo que a mí?
Espe.- No, no me refiero a un masoquista, porque un masoquista sólo se hace daño porque así consigue placer. Yo digo alguien que lo hiciese sin sacar ni siquiera placer.
Madriguero.- Alguien así no existe.
Espe.- Claro, porque todos creen que el placer es bueno y el daño, por sí mismo, es malo.
Madriguero.- ¿No será que llamamos loco al que no tiene nuestros gustos?
Espe.- Creo que no, aunque a veces sí que hacemos eso. Pero si creyésemos loco a todo el que tiene ideas diferentes, nadie aprendería de otro.
Madriguero.- Vale, Espe, pero no me digas que se puede dar una demostración de que algo es bueno, como sí se puede dar en matemáticas.
Espe.- ¿Sabes que me encanta la cavernisofía?
Madriguero.- Sí, a mí también, aunque los cavernísofos que conozco no piensan como tú.
Espe.- Vale, pero otros sí, aunque sean minoría. Escucha esto: ¿puedes demostrarme matemáticamente que estás despierto, y no soñando? Y no me digas eso de que te pellizcas… Dime cómo sabes que lo que ves en esta cueva es real.
Madriguero.- Ya lo he pensado otras veces, no te creas. Creo que no te lo puedo demostrar.
Espe.- Pero tampoco hace falta, creo yo, porque no tenemos más remedio que pensar que lo que nos parece cierto, es verdad. Igual, creo yo, pasa con lo bueno, que todos creemos que existir es bueno, y existir más y ser más consciente de que existes, mejor todavía. Pero mira cómo creo yo que se podría razonar. ¿No dicen que los cavernícolas somos animales racionales? Entonces, si no nos comportamos como racionales, no somos personas ¿no?
Madriguero.- Puede ser.
Espe.- Y si yo trato a dos seres iguales de forma diferente, me comporto como un ser irracional.
Madriguero.- Pues entonces todos somos irracionales, porque todos tratamos de forma desigual.
Espe.- ¿Tú crees? Yo creo que no es así. Para empezar, a todos nos parece mal que se trate a uno de una forma y a otro de otra. Lo que pasa es que, como dijo Rama (el amigo de Cova) el otro día, hacer las mismas cosas a dos seres diferentes no sería tratarlos igual. Por ejemplo, si le das la misma cantidad de comida a dos personas que necesitan diferente cantidad de comida, no los estás tratando igual ¿me entiendes?
Madriguero.- Pero, Espe, ¿por qué, entonces, unos valoran unas cosas y otros, otras? Por ejemplo, los indios hacían sacrificios humanos a los dioses, y a nosotros eso nos parece monstruoso…
Espe.- Pero la diferencia entre los indios y nosotros no es en lo que creen bueno, sino en que ellos creían en dioses que se alimentan de sangre, y nosotros no. No decidieron sacrificar personas al tuntún ¿no crees?
Madriguero.- No sé, es muy difícil todo esto. La verdad es que oyendo lo que dices tengo menos claro lo que pensaba antes.
Espe.- Yo tampoco lo tengo claro, no creas. Lo que sí sé, Madriguero, es que si tienes razón, no podemos decir que hemos avanzado. ¿Sabes cómo trataban antes nuestros tatarabuelos a nuestras tatarabuelas? ¿Crees que hemos avanzado en cavernisofía?
Madriguero.- Sí, claro.
Espe.- Entonces es que vamos hacia algo mejor, a algún sitio, ¿no?
Madriguero.- ¿A qué sitio?
Espe.- A cenar, que ya es hora, venga. ¿Vienes o qué?
Madriguero.- Si no estorbo…
Espe.- No, tonto, ven. Así tenemos alguien a quien criticar…
Madriguero.- ¡Qué graciosa!

¿Crees que hay avances en moral? ¿Por qué los consideramos avances?

lunes, 5 de octubre de 2009

¿Ni tan iguales?

Aquí tenéis unas personas con costumbres y modos de vida casi todo lo diferentes a los nuestros que nos podamos encontrar en el planeta Tierra:






¿Crees que tienen algunos valores fundamentales idénticos a los nuestros? ¿Cuáles? ¿Se trata de los valores más esenciales o importantes?


¿En qué se diferencian de nosotros? ¿Son esas diferencias una prueba de que no hay cosas objetivamente buenas o malas?

jueves, 1 de octubre de 2009

No tan diferentes

Madriguero.- ¡Hola, Espe! ¡Qué alegría verte!
Espe.- Lo mismo digo, Madriguero.
M.- Oye, tía, desde el otro día no dejo de darle vueltas..: estabas de coña ¿verdad? ¿Tú crees, por ejemplo, que ser homosexual es malo, por naturaleza?
Espe.- No.
M.- ¿Entonces por qué dijiste que las cosas son buenas o malas por naturaleza?
Espe.- Porque lo creo, al menos en estos últimos meses. Mañana, no sé. No creo que la homosexualidad sea mala, pero sí creo que es objetivamente mala, por ejemplo, la violencia (quiero decir, la violencia sin justificación, sin que lo hagas para evitar un daño mayor).
M.- Pero, tía, tú que eres inteligente, ¿me puedes decir quién crees que dice lo que es bueno? ¿El Papa, tu papá, la sociedad…?
Espe.- Ninguno de esos.
M.- ¿No es verdad que cada uno cree bueno lo que le da la gana?
Espe.- Nada de eso. ¿Por qué iba a ser bueno lo que te da la gana? Hay mucha gente que cree que lo que te apetece puede ser malo, sobre todo si supone hacer daño a otras cosas y personas.
M.- ¿Quién dice entonces lo que es bueno?
Espe.- Nuestro conocimiento, creo yo. Aunque nos podemos equivocar, claro, como en todo… Pero para mí no es lo mismo hacer lo que me apetece que hacer lo que quiero. Para esto último tengo que tener buenas razones.
M.- ¿De verdad te crees que se puede demostrar con razones lo que es bueno, como en los números?
Espe.- Sí, aunque sea muy difícil. Y me sorprende que tú, Madriguero, que siempre andas pidiendo razones a los demás, creas de verdad que sobre lo bueno y lo malo no se puede razonar.
M.- ¿Entonces, por qué hay tanto desacuerdo en este asunto, y cada cultura tiene sus propios valores?
Espe.- Mira, ¿por qué no se lo preguntas al amigo extranjero de Cova, que viene por ahí? ¡Hola, Cova!
Covadonga.- Hola. ¿Conocéis a Ramachacarandrán, mi amigo de cavernistán, que está aquí por unos días, de visita?
M.- No, hola, Rama…
Covadonga.- Podéis llamarle Rama, sí, no le importa.
Espe.- Oye, Cova, estábamos hablando Madriguero y yo precisamente de otras culturas y todo eso. Rama ¿te parece bien que te preguntemos algunas cosas?
Rama.- Me parece muy bien, así aprenderé cosas de vosotros.
M.- ¿Tú tienes creencias religiosas?
Rama.- Soy budista.
M.- ¿Verdad que te lo trasmitieron tus padres?
Rama.- Sí, bueno…
M.- O sea ¿crees porque te lo dicen tus padres?
Rama.- No, no he dicho tal cosa. Lo creo porque me parece bien, y si algo no me parece bien, no lo creo. Buda decía que tienes que hacer caso a tu propio pensamiento.
M.- Y ¿qué es bueno y malo, según tu Buda?
Rama.- Bueno, pues es malo el odio, el egoísmo, la violencia, la ignorancia… Y es bueno el amor y respeto a todos los seres, y tratar a cada uno de forma que llegue a ser lo más feliz y perfecto posible. Como para ti ¿no?
M.- Bueno, todos nos parecemos en algo… Y ¿qué normas tenéis diferentes a las nuestras?
Rama.- Pues mira, en mi país mucha gente, mi familia también, somos vegetarianos.
M.- ¿Por qué?
Rama.- Porque creemos que los animales son nuestras almas hermanas, y que las almas de todos pueden tomar cuerpos de otras especies. Y, claro, no está bien comerse a nuestros hermanos, porque causar dolor es malo. Quien causa daño a un animal, dice mi madre, hará daño a otras personas, y hasta se hace daño a sí mismo. Creo que en esto podríais aprender algo de nosotros.
M.- Sí, puede ser. Pero yo he visto que en vuestro país, perdóname que te lo diga, hay grandes diferencias de poder, y todo eso. Así que no creéis que todas las personas somos iguales.
Rama.- Sí que lo creemos. Las diferencias de poder se deben, como entre vosotros, a las funciones que cumplimos cada uno. No porque respetes la autoridad de tus padres o tus jefes en el trabajo, eres inferior a ellos. Eso sí, en mi país, como en todos (o quizás más), hay gente que, por egoísmo, abusa de su poder y crea grandes diferencias e injusticias. En esto tenemos que aprender nosotros de vosotros. Y en otras muchas cosas. Otra diferencia es que mi creencia es totalmente pacifista, está mal hacer el daño a nadie, por nada. Aunque, como en todo, hay mucha gente que no lo cumple, porque es difícil, es un ideal…
M.- Pero hay otras costumbres, incluso en tu propio país, que valoran la guerra como algo bueno.
Rama.- ¿¡Qué dices!? Eso no lo cree nadie, más que un pobre enfermo mental. A nadie que le digas “amigo, si vas a conseguir lo mismo haciendo daño que sin hacerlo ¿qué prefieres?”, nadie responderá que prefiere hacer daño. Todo el mundo prefiere la paz a la guerra, la amistad al odio, el conocimiento a la ignorancia… lo que pasa, creo yo, es que a veces tienen que sacrificar la paz por un bien mayor. Y también viven en situaciones muy diferentes a las nuestras, y se ven obligados a hacer cosas que parecen terribles. Por ejemplo, en algunas culturas, de gentes que viven en la selva, matan al segundo niño. Pero eso no quiere decir que no quieran a los hijos. Lo que pasa es que no podrían sobrevivir si llevasen más de uno a cuestas.
Cova.- ¿No te lo dije, Espe? Es todo un cavernísofo mi amigo Ramachacarandrán, ya te lo decía.
Espe.- Estoy alucinada de oírle hablar. ¿Quién te ha enseñado todo eso, Rama?
Rama.- En parte, mis conocidos, mis padres y demás; en parte, yo mismo.
Espe.- ¿Ves, Madriguero, como no hay tantas diferencias entre las personas como nos gusta decir?
Covadonga.- Bueno, chicos, si queréis nos vemos esta tarde. Ramachacarandrán va a hacer en mi casa unas comidas típicas de su país que están de muerte. Estáis invitados. ¡Hasta luego!
Rama.- Hasta pronto, que estéis en paz. [se van]
Madriguero.- Bueno, Espe, tienes un tanto a tu favor. Pero todavía no me has explicado cómo puedes razonar del bien y el mal como razonas de matemáticas o biología. Pero así quedamos otro día, mejor para mí. Oye… ¿te puedo preguntar algo?
Espe.- ¡Claro!
M.- ¿Tienes novio… o novia?
Espe.- Todavía no lo tengo claro, ¿por qué?
M.- No, por nada, por nada. Muchas veces se me ocurre que una tía tan… guay, tiene que tener pretendientes (o pretendientas) a patadas…

¿Qué opinas respecto de esta discusión?
¿Crees que hay diferencias muy importantes entre las diferentes culturas? ¿Cuáles?
¿Crees que siempre será imposible que se pongan de acuerdo en los valores más esenciales? ¿En cuáles?

viernes, 25 de septiembre de 2009

¡A saber lo que es bueno!

Juan Hoyo.- ¡Jo, tío! ¡qué fuerte! ¡De lo que me acabo de enterar!
Madriguero.- ¿Qué pasa? ¿Se va a acabar el mundo?
JH.- Más fuerte que eso. Dicen que Espelunca…
Madriguero.- ¿La de cuarto jota?
JH.- Sí, esa. Bueno, pues dicen que es lesbiana. La han visto acariciándose con una chica, pero acariciándose en plan… ya sabes.
M.- Pues muy bien, ¿y…?
JH.- ¿Y qué? Tío, eso es una marranada.
M.- ¿Por qué?
JH.- Porque sí, porque eso no es natural.
M.- Tampoco son naturales los móviles, ni la ropa, ni las motos…
JH.- ¿Qué dices? ¿Estás chalao?
M.- Digo que si tuvieras que ir “natural”, tendrías que ir en pelotas y comer raíces y carne cruda… bueno, si es que es natural comerse a otro, claro.
JH.- Pero no compares, colega…
M.- Por lo único que lo siento es porque Espe me gusta. Pero a lo mejor es bisexual…
JH.- ¿Bisexual? ¿Eso es que le hace a todos los palos?
M.- Sí, a los palos, y a los hoyos, como tú. Oye, no me había fijado en lo bueno que estás, ¡umm! ¿quieres…?
JH.- ¡Quita, cerdito!
M.- ¡Que es broma, hostia! ¡Si eres más feo que una patata asada! Pero no te creas esas chorradas de que algo es lo natural. Nadie te tiene que decir lo que es bueno o es malo, ni tú tienes que decírselo a nadie. Cada uno hace lo que quiere, que para eso somos libres.
JH.- ¿Cómo va a hacer cada uno lo que quiera? ¡Menudo cachondeo! O sea, que ¿lo que uno haga está bien?
M.- Mira, un primo mío, que está estudiando cavernisofía, dice que nada es bueno o malo, en sí mismo, sino que lo decidimos nosotros. Lo que pasa es que en cada sitio te enseñan unas cosas y tú te crees que son así. Por ejemplo, tú comes cerdo pero para otros, para los musulmanes, por ejemplo, si tú comes cerdo eres… un cerdo. En otros sitios las tías mean de pie y los tíos sentados, y así con todo.
JH.- ¡Sí! Entonces si a uno le gusta matar a gente, eso es bueno ¿no te digo?
M.- Para él, sí, para ti no. Lo que pasa es que, como a la mayoría no nos gusta eso, pues lo metemos en la cárcel, y se acabó. Pero no es que esté bien o mal.
JH.- ¿Cómo no va a estar mal hacer daño a otro?
M.- ¿Por qué va a estar mal? ¿Quién lo ha dicho? ¿Dios, o tu padre? Te repito que lo que pasa es que a ti no te gusta, porque te gusta vivir, y tienes cariño a la gente…
JH.- ¡Joder! Claro que me gusta vivir, y a todo el que no esté enfermo o mal de la azotea.
M.- Pues si a uno no le gusta, no le gusta, y punto. Eso no es como hablar de que ahí enfrente hay un árbol. Las cosas no son buenas o malas, son azules, rojas, redondas o cuadradas… no buenas o malas, eso lo decimos nosotros.
JH.- ¡Menudo rollo! Entonces… como a mí no me gustan las lesbianas, voy y le doy dos hostias a Espe. Eso está bien, según tú. Y mañana voy a por los moros ¿no?
M.- No está bien. Pero tampoco está mal. Sólo que en nuestra sociedad, si haces eso vas a tener problemas (empezando conmigo, como se te ocurra meterte con Espe). Pero si la mayoría pensase como tú, pues se haría, y no pasaría nada. Igual que antes sacrificaban personas u otras jilipolleces… tal como las vemos ahora.
JH.- Entonces tú estás en contra de la asignatura nueva, la de Educación para la Caverdadanía ¿no? Porque ahí te están diciendo qué está bien y qué está mal.
M.- Bueno, lo que hacen es adoctrinarte en lo que la sociedad ve ahora bien. Así puedes saber qué tienes que hacer para ir con el rebaño. Pero no está bien o mal, insisto.
JH.- Pues yo estoy en contra de esa asignatura, porque te cuentan que los gays son guays. Y a mi padre le repatea, porque él es muy creyente, y dice que ahí no enseñan más que ideas ateas.
M.- Vamos a ver. ¿Tú no te haces pajas?
JH.- Sí…
M.- Pues ya estás en pecado mortal. ¿Das la mitad de lo tuyo a los pobres? ¿Pones la otra mejilla?
JH.- Ni nadie ¿no te jode?
M.- Entonces ¿qué leches dices? ¡Chaval, piensa por ti mismo!
JH.- Mira, ahí viene Espe.
M.- ¡Hola, Espe!
Espelunca.- Hola, Madriguero, hola, Juan Hoyo. ¿Qué estáis haciendo?
M.- Hablando. Oye, Espe, ¿verdad que tú crees que lo que es bueno o malo lo decidimos nosotros, es cosa de cada uno, lo que pasa es que te enseñan unas cosas desde pequeño y, si eres un poco borreguito, te las crees?
Espe.- No, Madriguero, yo no creo eso. Y le he dado muchas vueltas al asunto, porque me encanta la cavernisofía y la cavernética. Yo creo que las cosas tienen valor en sí mismas, y que hay que tratarlas como se merecen.
JH.- ¿Ves? ¿Ves? Pues Madriguero dice que matar no es ni bueno ni malo.
M.- Pero ¿quién dice lo que está bien y lo que está mal?
Espe.- Lo que pasa es que ahora voy a comprar cosas para la casa, y no me puedo liar. Si queréis charlamos de eso en otro momento. Ciao [se va]
M.- ¡Cuando quieras, [y, en voz baja] cielo!
JH.- Pues a mí Espe no me gusta. No sé qué le ves.



¿Qué piensas tú en este debate? ¿Crees que lo bueno o malo es algo que inventamos la gente (las culturas o los individuos), o hay cosas buenas o malas por naturaleza?

¿Qué argumenos te parecen equivocados y cuáles acertados en el diálogo?

martes, 22 de septiembre de 2009

El conflicto cavernético (escena segunda)

(En las puertas del recinto del concierto del año de los Trogloditas del silencio)

Maria Refugia.- ¡Hola! Oye, ¿dónde está Espe?
Felisa.- No te lo creerás, tía.
Covandonga.- Se ha quedado con Dolores, una compañera de clase...
Felisa.- Una amargada.
Covadonga.- Que está hecha polvo, muy depre. Y no tiene a nadie.
Maria Refugia.- Y ¿por qué se ha quedado con ella? No es su amiga, ¿no?
Felisa.- ¡Qué va! Le ha dado pena, está claro. Espe es más tierna que un bollicao, ya la conoces.
Covadonga.- No creo que haya sido por pena. Espe es una tía muy responsable, creo que ha visto que tenía que quedarse.
Felisa.- Pero no creo que lo hiciera si no creyera que va a sacar algo.
María Refugio.- A lo mejor lo hace por miedo al remordimiento de conciencia. Yo lo haría por eso (¡si lo hiciera, claro, que va a ser que no!). Mi abuela dice que todo lo que hagas malo el diablo te lo sacará del pellejo a tiras (se parten de risa las tres).
Felisa.- Sí, claro, y Apu, el de los Simpson, cree que te reencarnas en otro animal, ¡no te digo!
Covandoga.- ¿Es que no puede haberlo hecho sólo porque cree que tiene que hacerlo, sin pensar en sí misma?
Felisa.- Eso no creo que pase, Cova, seamos realistas. Lo que pasa es que a algunos, como a Espe, les encanta ver felices a los demás.
María Refugio.- Bueno, luego se lo preguntamos a ella. Ahora vamos, que corre la fila y se nos cuelan para entrar. ¡Los Trogloditas, tías! ¿Os dais cuenta del momento que estamos viviendo?

(A varios kilómetros de los Trogloditas)

Dolores.- Jo, Espe, no sabes cómo te agradezco que te hayas quedado conmigo, sé el sacrificio que estás haciendo. Y hasta me has invitado a un helado...
Espelunca.- Pero si has pagado tú...
Dolores.- Bueno, eso es lo de menos. En serio, eres una tía total.
Espelunca.- No te preocupes, los... las personas están para ayudarse ¿no?
Dolores.- Sí, chica, pero muy pocos hacen lo que has hecho tú.
Espelunca.- Yo creo que no, que todos harían lo que he hecho yo, o sea, joderme y aguantarme y echarte un cable.
Dolores.- No sé, pero sí sé que tú lo has hecho, y te debo... Bueno, no te voy a decir que seamos amigas, porque nunca hemos tenido mucho en común... pero...
Espe.- A lo mejor es que no hemos hablado mucho, y nos hemos dejado llevar por las apariencias, sin pensar...
Dolores.- ¿Te puedo preguntar una cosa?
Espe.- Sí, claro.
Dolores.- ¿Por qué te has quedado, de verdad? ¿Te he dado pena?
Espe.- ¡No! ¡no! Pena no... Bueno, sí, un poco... Pero no lo he hecho por pena, de verdad.
Dolores.- ¿Entonces por qué?
Espe.- A cualquiera le gustaría que hicieran eso por uno, cuando esté mal.
Dolores.- Pero ¿y si nunca puedo devolverte el favor?
Espe.- No importa. No lo hago para que me debas una, sino porque... a una persona hay que ayudarla.
Dolores.- Me parece muy bien. Eres especial, de verdad. Me gustaría que fueras mi amiga (un rato de silencio). Todos me ven como una amargada, y tienen razón. ¿Sabes por qué creo que soy tan triste?
Espe.- ¿Por qué?
Dolores.- Porque nunca me he encontrado a personas como tú.
Espe.- Eso es porque no has mirado bien.
Dolores.- Puede ser... Oye, ¿a ti te gusta el Pedro?
Espe.- ¿Pedro? ¿ese mameluco? No jorobes, tiene menos gracia que Matias Prast.
Dolores.- Entonces, ¿qué te gusta de un chico?
Espe.- O de una chica...
Dolores.- Eso, o de una chica.

(continuará?)

¿Con qué personaja te identificas más? ¿Con cuál menos?
¿Qué parte de razón lleva cada una (si la llevan)?
¿Por qué lo hace Espelunca?
Comenta todo lo que se te ocurra.

Si te apetece seguir la historia, haciendo tú una escena, elabórala por tu cuenta y mándanosla o dámela en clase.